Mas biodiversidad en la ciudad

Las ciudades y la conservación de la naturaleza se han considerado tradicionalmente como conceptos opuestos. ¿Dónde hay urbanismo no hay naturaleza?

Los parques y jardines se han convertido en las pequeñas islas donde escapamos del ruido y los agobios, y donde encontramos el sosiego. Y es que está totalmente demostrado que las zonas verdes influyen positivamente en nuestro bienestar. El contacto con la naturaleza nos reporta salud.

Es por ello que es lógico buscar, proponer y encontrar más lugares para la naturaleza en la ciudad, queremos invitarla a quedarse en cada calle, en cada plaza, en cada balcón.

Son muchas las medidas que podemos adoptar para facilitar que muchas especies, tanto animales como vegetales, quieran vivir más cerca de nosotras.

Empecemos por sustituir especies exóticas (tulipanes) por plantas autóctonas (amapolas) tanto en jardines como en nuestras macetas; dejemos de quitar las “malas hierbas” de cualquier rincón (nos encanta ver una margarita crecer entre dos baldosas); naturalicemos los puntos de agua para que una rana pueda esconderse bajo una piedra; facilitemos y protejamos los nidos de nuestras visitantes anuales como las golondrinas, han hecho un largo viaje para volver a vernos (utiliza sistemas que eviten que sus excrementos caigan donde no quieres, pero no destruyas el nido); noooo, los herbicidas y pesticidas no son la mejor solución, los insectos nos prestan muchos servicios de manera casi invisible; integremos materiales naturales para que se sientan cómodos, como muros de piedra seca con huecos y grietas donde poder esconderse; troncos de madera muerta en la ribera del río; …

Protejamos a los insectos y potenciemos su prestación de servicios.
Gabiones de piedra que permite que pequeños animales se escondan entra sus huecos.

Son tantas las medidas que podemos adoptar ¡manos a la obra! Y es que cada vez son más grandes las ciudades y en ellas vive más de la mitad de la población mundial. Convivamos con más biodiversidad, favoreciendo a su vez su conservación.

Desde la arquitectura y el urbanismo tenemos mucho que hacer, ¡a por ello!