Por una ética en la arquitectura. Por la ética.

Estamos de acuerdo en que vivimos en tiempos locos. En el campo que nos ocupa, el sector de la construcción es responsable del 45% (aprox.) de las emisiones de CO2, y éste es sólo uno de los muchísimos datos desalentadores que podríamos nombrar. ¿Cómo puede ser que un sector con tantísimas posibilidades siga despilfarrando energía, olvidando oficios, maltratando a gremios, imponiendo pautas decididas a puerta cerrada?

Por favor, recuperemos nuestro sentido común, hagamos caso a nuestra condición innata de seres sociales que dependemos de una comunidad para sobrevivir. Recuperemos la ética como sentido, como brújula, para relacionarnos con nosotrxs mismxs y con nuestro entorno de una manera sana y positiva.

La arquitectura tiene mucho que decir en esto, ¡qué suerte! Podemos diseñar espacios amables y cuidar nuestro entorno como si fuera nuestra casa, porque en definitiva, lo es. Es el lugar donde se desarrolla nuestra vida, con nuestras historias, contradicciones, ilusiones, qué menos que tratarlo con cariño, ¿no? Qué menos que tratarnos con cariño.

Pongamos en práctica la ética, la cercanía, como modo de cuidarnos todos.